Recientemente, un grupo de amigos de GeocachingSpain (Ander, Marimar, Lisi, Rosario, Miriam, Antonio 1 y Antonio 2), nos unimos a los vecinos de Tolbaños (Salterio, Diego y Natalia) para realizar una expedición que fue mucho más que una simple ruta. Fue un viaje por el tiempo, descendiendo desde las alturas de Tolbaños de Arriba hacia el valle de Tolbaños de Abajo, con el objetivo de dejar preparada la zona para un futuro evento.
El Eco del Demandafolk y el Legado Musical
Comenzamos en Tolbaños de Arriba. Al caminar por sus calles y prados, es inevitable sentir la nostalgia de los tiempos del Demandafolk. Aquel festival, que durante años hizo que la sierra bailara con música tradicional y sonidos de raíz, dejó una huella cultural profunda. Aunque hoy el silencio reina en el monte, nosotros quisimos recuperar ese espíritu de encuentro sembrando 12 nuevos cachés (y algún punto de interés adicional) para que la música de la sierra siga sonando en los GPS de los buscadores.

El Refugio de los Gigantes: Los Robles Centenarios
Si algo define esta expedición es el paso por la Dehesa de los Robles. Caminar entre estos ejemplares centenarios de Quercus pyrenaica (robles rebollos) es una experiencia casi mística. Algunos de estos «abuelos del bosque» tienen perímetros que superan los cinco metros, con troncos retorcidos que parecen contar historias de siglos pasados.

Es en estos rincones, entre el musgo y las raíces profundas, donde escondimos algunos de los contenedores más especiales. La precisión del GPS bailaba bajo la densa copa de los árboles, añadiendo esa dificultad extra que tanto nos gusta a los geocachers.
Singularidades en el Camino: El Molino y la Iglesia
Al llegar a Tolbaños de Abajo, la arquitectura nos regaló una de las imágenes más curiosas de la provincia. Visitamos la Iglesia de San Cristóbal, famosa por la singularidad de su torre campanario separada del edificio principal, una rareza que domina el paisaje. También pasamos por el antiguo molino, una pieza clave del pasado rural que aprovecha la fuerza de las aguas locales.

La promesa del Haedillo: Un viaje al Cuaternario
A pesar del éxito, nos marchamos con una espina clavada y una promesa de retorno: alcanzar la Laguna de Haedillo. Situada a unos 1.620 metros de altitud, a los pies del Pico de la Redonda, esta laguna es un santuario de paz que nos recuerda el poder de los elementos.

Este proceso geológico ha creado un ecosistema único, donde las aguas gélidas albergan vida adaptada a la altitud y donde el paisaje parece sacado de una época en la que los glaciares dominaban la península.
Nos fuimos de los Tolbaños con los mapas marcados, los GPS cargados de coordenadas y la certeza de que, muy pronto, nuestros pasos nos llevarán hacia esa laguna que el hielo esculpió en la roca. Un lugar donde la geología se toca con la mano, y será, sin duda, el objetivo de nuestra próxima visita.

